La silla se ha utilizado desde la antaño, aunque durante muchos siglos fue considerado de lujo más que un artículo de uso normal. No fue hasta el siglo 16 en el cual las sillas se hicieron comunes. Hasta entonces, la gente se sentaba en cofres, bancos y taburetes, que eran los asientos ordinarios del día a día. El número de sillas que tenemos desde una fecha anterior es muy bajo; la mayoría de los ejemplos son de origen eclesiástico, señorial o feudal.